Museo del Real Seminario de Bergara

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Antiguamente los indices de alfabetización e instrucción eran muy inferiores a los actuales y, más que algo corriente o habitual, era excepcional contar en la propia localidad con un centro de instrucción de alto nivel. Este es el caso de Bergara: desde finales del siglo XVI, el solar del Real Seminario ha acogido instituciones docentes y científicas relevantes.

Su origen hay que buscarlo en el renombrado colegio que la Compañía de Jesús fundó, construyó y regentó en Bergara (1503-1767); éste fue uno de los únicos nueve colegios que los jesuítas crearon en el País Vasco.

El Seminario fue luego, a finales del siglo XVIII, uno de los polos de investigación científica más afamados de Europa y en sus instalaciones se descubrieron un elemento químico -el wolframio- y el método para hacer maleable el platino.

Durante el siglo XIX, el Real Seminario destacó por haber sido Instituto Superior Guipuzcoano -el primero y durante décadas el único Instituto del territorio- y también, en los años centrales del siglo, Escuela Industrial, la única escuela industrial que existía en el País Vasco. Bergara es, por tanto, la cuna de la ciencia en el País Vasco al haber acogido durante los siglos XVIII y XIX a su más importante institución científica y educativa: el Real Seminario.

En la actualidad conservamos 3.012 piezas procedentes de sus ricas colecciones, laboratorios y gabinetes. Dichos objetos se distribuyen en cinco secciones: instrumentos científicos, modelos de anatomía, colecciones de zoología, minerales y fósiles. El Ayuntamiento de Bergara ha realizado un ingente trabajo con el fin de recuperar esta singular colección. Las piezas científicas han sido ordenadas, documentadas, investigadas, clasificadas y restauradas, con lo que la colección del Real Seminario está ya preparada para ser mostrada en el Museo.

El Museo realizará un óptimo aprovechamiento social de sus colecciones. Apoyándose en el pasado, el Museo mirará al futuro. Su objetivo consistirá en recordar y revivir el esplendor de la trayectoria histórico-científica del Seminario, fomentar la afición por la ciencia e impulsar la cultura científica. Con el Museo, descubriremos que la ciencia, la tecnología y la innovación han sido agentes de desarrollo en nuestro pasado, y contribuiremos a crear un ambiente propicio para que lo sigan siendo en el futuro. Además, el Museo constituirá un activo turístico de primer orden. No olvidemos que, aunque es bien cierto que nuestra localidad cuenta con un rico patrimonio histórico-artístico, son el real Seminario y su singular y rica colección científica los elementos que hacen única a Bergara.