Jardines Históricos de Bergara

JARDINES HISTORICOS DE BERGARA

 

Los jardines de Bergara han sido muy importantes en la historia de la villa. Y lo siguen siendo en el urbanismo actual. Bergara está rodeada por un verdadero cinturón verde. Pero también en la trama urbana los amplios espacios verdes son una característica peculiar de la misma. Algunos se conservan bien; otros han sido más transformados por el desarrollo urbanístico del siglo XX. Pero siendo un valioso y original patrimonio, Bergara está trabajando duro para recuperarlos y que tantos visitantes como residentes pueden disfrutar de estos elementos.

 

Dos son los principales jardines históricos:

1. Jardín del Palacio Errekalde: Se trata de un proyecto del siglo XIX, quizás el de más valía de toda la villa. Además de por sus especies vegetales, destaca por la conducción del agua y la distribución espacial asociada a funciones concretas. Todo ello le confiere una gran magnificencia. Su jardín inglés enriquecido con árboles espectaculares, su espacio boscoso… son perfectamente visitables a pesar de no haberse restaurado en su totalidad.

2. Jardín del Palacio Irizar: En apariencia modesto, su importancia es considerable, pues se trata de la primera huerta urbana convertida en jardín ornamental de un palacio en el siglo XVII. Además, siguiendo la moda retro de la época, se construyó a imitación renacentista. Este jardín se encuentra inscrito como Bien Cultural, con la ca¬tegoría de Monumento, en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco.

 

El resto no sólo es también perfectamente visitable, sino que aconsejamos vivamente hacerlo:

3. Jardín del Palacio Untzeta: Como el de Errekalde, también este se proyecta en el XIX. En la actualidad, la carretera lo parte en dos y ya no se aprecian las dos hectáreas que ocupaba antaño. Conserva árboles de magnífico porte, algunos de ellos plantados a finales del siglo XIX como es el caso de su espectacular cedro del Himalaya (Cedrus deodara).

4. Parque de Usondo: Se trata de un parque, más que de un jardín, de apreciada concurrencia. Creado a principios del siglo XX como jardín del palacio Laureaga, no fue hasta la década de 1980 que se abrió al público. Si bien ha perdido elementos originales como el estanque, subsisten en este espacio árboles plantados hace más de 100 años: Abeto blanco (Abies alba), Acacia de tres espinas (Gleditsia triacanthos), etc.

5. Jardín del Palacio de Errotalde: Más conocido por la ermita de Santa Ana o por la predicación de Francisco de Borja, el de Errotalde es un jardín del siglo XIX que esconde muchas más sorpresas y a pesar de los cambios sufridos mantiene elementos vegetales y arquitectónicos interesante. Buen ejemplo de ello lo constituyen su espectacular tejo (Taxus baccata) o el puente sobre la regata de Aranerreka, en la parte trasera del palacio.

6. El actual jardín del Seminario data de principios del XX y sustituye al antiguo jardín inglés. La plaza Munibe es un buen mirador para contemplar este espacio, pues, además de su situación elevada, en el panel informativo adyacente encontraréis una representación antigua del mismo, en la que se refleja fielmente su distribución funcional (jardín botánico, huerto...) en el XIX.

7. No podemos olvidar los pequeños jardines de la Calle Komenio, que decoran las fachadas Sur de las torres de Ondartza y Olaso. Destaca en ellos el magnolio (Magnolia grandiflora) de Olaso, protegido por ley como “Árbol Singular”.