Bergara Verde

Ariznoa, la primitiva Bergara, se instala a la altura del río Deba, dejando las laderas de los montes más arriba. En la actualidad esas mismas laderas rodean la ciudad como un anillo. Gracias a ello, y aún siendo corta la distancia, es suficiente un breve paseo de diez minutos para que nuestras sensaciones y experiencias cambien. Así, la Bergara urbana se ve constantemente oxigenada por la Bergara Verde. Y también por los espacios verdes urbanos, casi todos con sabor histórico y alguno de ellos de considerable extensión.

De este modo, la estancia en Bergara permite alternar o disfrutar por igual tanto de un entorno relajado como de la emoción de la subida a Gorla, los paseos en caballo o probarnos sobre una BTT.

Junto con el monte y los espacios verdes, también el río nos aparece como lugar de esparcimiento. No en vano, el carril bici une los dos polideportivos municipales y, por tanto, los espacios dedicados a pasear en bici, piraguismo, rocódromo o piscinas con SPA.

Por último, se hace necesario subrayar el esfuerzo de Bergara en aras de la sostenibilidad, que se manifiesta, por ejemplo, en los autobuses que emplean combustible GPL, la filosofía "basura cero" o la apuesta por reciclar y reutilizar materiales.